Clases de desiertos: Clasificación actual
Existe una variedad de desiertos que incluyen los de arena, de piedra, de sal, polares, fríos, cálidos, costeros, hiperáridos, áridos y semiáridos. En conjunto, ocupan alrededor de un tercio de la superficie terrestre de nuestro planeta.
Un desierto se define por su escasa precipitación y su limitada vegetación. Este tipo de entorno se halla en diversos lugares del mundo y presenta una serie de características únicas. La baja biodiversidad es una de las principales características de los desiertos. En este artículo de ContaminaciónAmbiental te revelaremos los distintos tipos de desiertos que existen y sus particularidades. ¡Continúa leyendo!
Desiertos de piedra
Consisten principalmente en rocas y suelo rocoso en lugar de arena. Estas rocas pueden variar en tamaño y composición, y a menudo están erosionadas y desgastadas debido a procesos naturales a lo largo del tiempo. La ausencia de vegetación en estos desiertos hace que las rocas sean fácilmente visibles y dominen el paisaje.
Suelen encontrarse en zonas áridas y secas, con escasa precipitación. La baja retención de agua en el suelo rocoso dificulta el crecimiento de vegetación, resultando en una cobertura vegetal limitada en estos desiertos.
El clima suele ser extremo, con altas temperaturas diurnas y bajas temperaturas nocturnas. La vegetación tiende a ser escasa y restringida a áreas con mayor acumulación de suelo y agua disponible. Algunas plantas pueden encontrar grietas en las rocas donde crecer y obtener nutrientes. Dichas plantas suelen ser resistentes y adaptadas a condiciones secas y limitaciones de suelo.

Desiertos de arena
Los desiertos de arena se caracterizan por tener una gran cantidad de arena en su superficie. Estos desiertos están presentes en diversas partes del mundo y tienen rasgos distintivos.
En los desiertos de arena abundan las dunas. Son acumulaciones de arena que cambian constantemente debido a los vientos predominantes en la región. Pueden alcanzar alturas impresionantes y adoptar diversas formas, como crestas afiladas o suaves ondulaciones.
Estos desiertos suelen localizarse en regiones áridas y secas, donde la precipitación es escasa. La falta de lluvia contribuye a la acumulación de arena, ya que el agua es crucial en el proceso de erosión y transporte de sedimentos. Asimismo, la baja humedad en estos desiertos es clave para la formación y estabilidad de las dunas de arena.
El clima de los desiertos de arena se caracteriza por temperaturas extremas. Durante el día, las temperaturas pueden elevarse debido a la intensa radiación solar, mientras que por la noche pueden descender rápidamente debido a la falta de nubes y a la baja retención de calor en la arena.
No te pierdas nuestro artículo sobre la Tormenta de arena: qué es, cómo se forma y sus consecuencias.

Desiertos helados
Se localizan en las zonas polares del mundo, es decir, próximos a los polos Norte y Sur. Estos desiertos se caracterizan por su clima sumamente frío y seco, con temperaturas muy bajas y una escasa precipitación en forma de nieve.
La lluvia en los desiertos helados es limitada y suele manifestarse en forma de nieve. No obstante, debido a las temperaturas bajas, la nieve no se funde fácilmente y se acumula en el suelo, formando una capa de hielo que cubre la superficie. Esto complica aún más la absorción de agua y restringe el crecimiento de la vegetación.
La poca vegetación presente está mayormente compuesta por liquen y musgo adaptados a las bajas temperaturas y la ausencia de agua. Respecto a la fauna, ciertos animales, como los osos polares y los pingüinos, se han adaptado especialmente al frío, contando con gruesas capas de grasa y pelaje para conservar el calor corporal.

Desiertos calurosos
Una de las características principales de los desiertos calurosos es su alta y rigurosa temperatura, llegando a superar los 40 °C en algunos casos. La lluvia en los desiertos calurosos es escasa y se presenta de forma irregular.
La vegetación en los desiertos calurosos es escasa y se adapta a las condiciones áridas y calurosas. Los animales que viven en estos desiertos suelen ser resistentes a las altas temperaturas y a la falta de agua.
En este artículo te explicamos por qué no llueve en el desierto.

Desiertos costeros
Ubicados cerca de las áreas costeras, donde la interacción entre el mar y la tierra genera un entorno árido y seco. Las corrientes marinas y los vientos costeros pueden llevar humedad del mar, pero también provocar una mayor evaporación y un efecto de enfriamiento.
El clima de los desiertos costeros suele ser árido y seco, con lluvias escasas. La vegetación en estos desiertos es diversa y depende de la disponibilidad de agua y la intensidad de los vientos marítimos. La presencia de agua en forma de lagunas, estuarios o ríos cercanos puede atraer a una diversidad de especies de aves y vida acuática.

Desiertos salinos
Estos desiertos se caracterizan por la predominancia de depósitos de sal en su superficie. Estos depósitos se forman cuando el agua se evapora y deja los minerales de sal que se acumulan con el tiempo.
Los desiertos salinos suelen estar en regiones áridas y secas, donde la evaporación es elevada y la lluvia es escasa. La falta de lluvia y la alta evaporación permiten la acumulación y cristalización de los minerales de sal en la superficie del suelo.
El clima puede ser extremadamente seco y caluroso. Debido a la falta de humedad en el aire, la evaporación es alta y puede acelerar el proceso de cristalización de la sal. La vegetación es escasa y pocas plantas pueden sobrevivir en estas condiciones extremas. Los animales que viven en estos desiertos suelen ser resistentes a la escasez de agua y a las altas concentraciones.

Desiertos gélidos
Estos desiertos se distinguen por su clima sumamente frío, con temperaturas bajas durante la mayor parte del año. La mayor parte del tiempo, las temperaturas permanecen por debajo del punto de congelación y, en ciertas ocasiones, pueden alcanzar extremos de frío intenso. La lluvia en los desiertos gélidos suele ser escasa, ya sea en forma de nieve o de precipitación líquida.
La flora en los desiertos gélidos es escasa y está mayormente conformada por vegetación resistente y adaptada a las condiciones frías y secas. La fauna en estos desiertos fríos también ha desarrollado adaptaciones notables para sobrevivir en este ambiente hostil. Los animales que viven en estos desiertos suelen tener pelaje espeso, plumajes densos o capas de grasa que los protegen del frío extremo.

Desiertos subáridos
Suelen ubicarse en los límites de desiertos secos, en áreas de cambio. No son tan severos en cuanto a precipitaciones y temperaturas como los anteriores. Un ejemplo conocido en España es el desierto de Tabernas, en Almería. Es considerado el único desierto auténtico de Europa.

Desiertos secos
Estos desiertos reciben una precipitación anual inferior a 250 mm. La aridez del clima en los desiertos secos se debe a diversos factores, como la ubicación geográfica en áreas de alta presión atmosférica, los vientos descendentes que limitan la formación de nubes y la ausencia de fuentes de humedad. Tenemos el ejemplo del desierto de Simpson en Australia como muestra de desierto árido.

Desiertos ultráridos
Presentan una extrema sequedad y aridez, mostrando las condiciones más extremas en términos de falta de precipitación y escasez de agua. Se caracterizan por paisajes áridos y desolados, con extensas llanuras de arena, rocas y suelos secos.
La escasez de vegetación y la presencia de dunas de arena pueden dar origen a paisajes impresionantes y cambiantes. A veces, se pueden encontrar áreas de sal o yacimientos minerales debido a la evaporación del agua subterránea. El ejemplo más destacado es el desierto de Atacama con precipitaciones anuales que oscilan entre 0 mm y 16 mm. Descubre por qué no llueve en el desierto de Atacama.
Ahora que ya conoces los diferentes tipos de desiertos que existen, no te pierdas estos artículos sobre los Factores bióticos y abióticos del desierto y el Ecosistema del desierto: características, flora y fauna.

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